¿Qué es el gas propano?

El propano es un hidrocarburo, compuesto de hidrógeno y carbono, que se extrae del petróleo en las operaciones de refino o del gas natural y gases asociados, en los yacimientos de petróleo.

En su estado natural, el gas propano es gaseoso, pero sometido a temperaturas ambientes y baja presión se licua, llegando a reducir su volumen hasta 250 veces, lo que hace posible su manipulación, almacenamiento y transporte.

El gas propano, en estado gaseoso, pesa el doble que el aire; y en estado líquido, la mitad que el agua. Forma parte de las energías con más alto poder calorífico y puede alcanzar una temperatura de llama de unos 1.900ºC en aire y de 2.800ºC en oxígeno.

Para que la combustión sea óptima, el propano debe siempre permanecer en su estado gaseoso. Cómo a partir de 44º bajo cero se licua, es idóneo para instalaciones al aire libre y en zonas frías, donde nunca llega a licuarse.

Debido a que el gas propano es inodoro e incoloro en su estado natural, como medida de seguridad se le agregan derivados de azufre, para detectar las posibles fugas gracias a su particular olor.

Otra importante característica del propano es que no es tóxico, su combustión es limpia, no produce humo ni hollín y preserva, así, el medio ambiente.

¿Qué diferencias existen entre el gas butano y el propano?

Las principales diferencias entre ambas energías residen en las temperaturas de licuado; su paso del estado gaseoso al líquido. Mientras que el propano se licua a 44º bajo cero, el butano lo hace a 0º.
Así, las condiciones ambientales influyen en el almacenamiento de cada producto. El propano es ideal para zonas frías o instalaciones exteriores, y el butano, para instalaciones interiores o zonas más cálidas.

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